por Jaime Perroti, especialista de producto en Mitsubishi Electric Brasil
Barueri (SP) – Con la creciente adopción de tecnologías de automatización en el sector de la fabricación, la previsión es que cada vez más los robots trabajen junto a los humanos para alcanzar niveles más altos de productividad, calidad y flexibilidad. Al actuar de forma colaborativa, humanos y robots pueden combinar sus puntos fuertes y habilidades únicas para optimizar las operaciones en las líneas de producción.
Los procesos de fabricación son más rápidos, más eficientes y más económicos cuando humanos y robots trabajan juntos. Un estudio realizado por Julie Shah, responsable del Interactive Robotics Group del MIT, señala que el tiempo de inactividad se reduce en un 85 % cuando las personas trabajan en colaboración con un robot colaborativo, en comparación con cuando trabajan en equipos exclusivamente humanos.
¿Y cuando estos robots colaborativos estén alimentados por inteligencia artificial? ¿Cuál será su rendimiento y su impacto en la fabricación?
El fin de las “vallas” de seguridad
Los robots colaborativos han cambiado significativamente el escenario industrial, permitiendo que los llamados cobots y humanos trabajen en estrecha colaboración sin poner en peligro a las personas. No hace mucho tiempo, la única manera de trabajar con robots era mantenerlos tras un “cerramiento” de seguridad.
Las tecnologías de IA y robótica han hecho posible encontrar respuestas creativas a los problemas a los que se enfrentan empresas de todos los tamaños y en todos los sectores de la fabricación. Los robots alimentados por inteligencia artificial se están utilizando para resolver problemas y adaptar las estrategias de negocio a los cambios en las expectativas de los clientes, operando en entornos compartidos para mantener seguros a los empleados en las líneas de producción, en centros de distribución y otros lugares. Además, trabajan de forma independiente para realizar operaciones complicadas, como corte, mecanizado, soldadura e inspección.
La evolución no tiene límites
La tecnología de aprendizaje automático (machine learning), una de las áreas de la IA, es esencial para la capacidad de los robots de aprender y mejorar su rendimiento a lo largo del tiempo, adquiriendo nuevas competencias mediante el uso del conocimiento contextual aprendido a través de la experiencia y de datos en tiempo real. Esto permite que los robots aborden nuevas cuestiones a medida que surgen en sus tareas.
La conciencia del entorno, por ejemplo, es una de las capacidades más críticas en los robots colaborativos. Estas máquinas suelen funcionar en entornos concurridos, llenos de personas, vehículos y estanterías repletas de productos, y necesitan detectar obstáculos y recoger objetos y herramientas específicos.
La IA permite que los robots ejecuten estas tareas con mayor rapidez y precisión, captando y analizando información procedente de sensores de visión, como cámaras 2D/3D, para segmentar y comprender escenas, así como detectar y clasificar objetos por sus tamaños y profundidades.
En el contexto actual de la colaboración humano-robot en entornos de producción de fabricación inteligente, la adopción de la IA facilitará cada vez más los procesos de aprendizaje avanzados, permitiendo que humanos y robots aprendan juntos, elevando la productividad y la eficiencia a nuevos niveles, sentando las bases de la nueva era de la fabricación.