por Fernando Cesar Rocha, coordinador de ventas de Mitsubishi Electric Brasil
Barueri (SP) – Hace unos 10.000 años, con el desarrollo de la agricultura —la llamada Revolución Neolítica—, la humanidad cambió su estilo de vida nómada y constituyó sociedades sedentarias, dando inicio al proceso de construcción de ciudades. Desde entonces, el sector agrícola se enfrenta a desafíos para alimentar a la creciente población mundial, agravados por el cambio climático que ha activado la alerta en toda la sociedad.
Los expertos del WEF (Foro Económico Mundial) señalan que la agricultura es responsable de cerca del 23 % de las emisiones de gases de efecto invernadero causadas por el hombre y utiliza hasta el 92 % del agua dulce del mundo. Además, según un informe de la WWF (Fondo Mundial para la Naturaleza), cerca del 40 % de los alimentos cultivados se desperdicia.
Y, según el Banco Mundial, el cambio climático y la inseguridad alimentaria y nutricional representan dos de los mayores desafíos de desarrollo de nuestro tiempo. Los analistas afirman que un sistema alimentario más sostenible no solo puede preservar el planeta, sino también garantizar la seguridad alimentaria para todos.
Un nuevo modelo de agricultura sostenible
El sector agroindustrial debe estar preparado para alimentar a una población mundial que se espera que alcance los 9.700 millones de personas para 2050. Sin embargo, tradicionalmente, el aumento de la producción de alimentos ha estado asociado a la expansión agrícola y al uso insostenible de la tierra y los recursos, lo que ha provocado un aumento de las emisiones.
Para cambiar este escenario, el Banco Mundial propone el modelo de Agricultura Climáticamente Inteligente (CSA, por sus siglas en inglés), un enfoque holístico para acabar con la inseguridad alimentaria y promover el desarrollo sostenible, al tiempo que aborda las cuestiones del cambio climático. La CSA es un conjunto de prácticas y tecnologías agrícolas que aumentan simultáneamente la productividad, incrementan la resiliencia y reducen las emisiones de gases de efecto invernadero.
La tecnología es el camino hacia la sostenibilidad financiera y ambiental
Este nuevo modelo de agricultura depende básicamente de la tecnología para su implementación, de modo que el sector agroindustrial pueda hacer frente al aumento de los costes laborales, al cambio climático y a los crecientes costes derivados de la pérdida y el desperdicio de alimentos.
Y la respuesta reside en la adopción de la automatización y la IA (Inteligencia Artificial), capaces de ofrecer resultados más rápidamente y con una menor inversión que una remodelación global de las operaciones.
Se trata de la denominada Agricultura 4.0, o agricultura de precisión, un desarrollo lógico de los sistemas de producción de alimentos que emplea estrategias de teledetección y tecnologías integradas para gestionar y controlar el rendimiento general.
La Agricultura 4.0 utiliza herramientas del Internet de las Cosas y Big Data para gestionar el sector agroindustrial, relacionando soluciones de agricultura de precisión (sensores, inteligencia artificial, robots, drones) con el Smart Farming, que utiliza herramientas como software de gestión, analítica y sistemas en la nube, en busca del desarrollo de procesos y técnicas agrícolas.
En la agricultura de precisión, la previsión meteorológica en tiempo real ayuda a los agricultores en sus decisiones diarias sobre cuándo y cuánto regar, fertilizar y aplicar pesticidas en sus cultivos.
Además, la agricultura en ambiente controlado promete reducir aún más el impacto climático. Los invernaderos inteligentes están completamente automatizados y gestionados por algoritmos que garantizan las condiciones óptimas para el crecimiento de las plantas, ajustando factores como la ventilación, la iluminación artificial y la calefacción.
El perfil de riesgo del cambio climático en la industria alimentaria y el sector agroindustrial es complejo. El sector es muy vulnerable a los efectos del cambio climático, pero, con la automatización, estará bien posicionado para mitigar estos riesgos y beneficiarse de las oportunidades de transición hacia un futuro más sostenible.
Lo cierto es que los desafíos urgentes exigen nada menos que acciones inmediatas para explorar las posibilidades e implementar soluciones. Necesitamos un modelo de agronegocio sostenible, eficiente y capaz de satisfacer las demandas alimentarias de todo el mundo. Y la tecnología y la automatización forman parte de ese camino.