Por: Jaime Minquini Perroti, especialista de productos y aplicación de Mitsubishi Electric

Barueri (SP) – Innovación es la palabra clave en un mundo pospandemia. Para la Industria, uno de los sectores más impactados durante la crisis, la recuperación de la producción a niveles anteriores se trata como prioridad. Una investigación, realizada por la Confederación Nacional de las Industrias (CNI), revela que el 83 % de los encuestados coinciden en que necesitan más innovación para crecer y sobrevivir.
Ante este escenario, la automatización avanza cada vez más con nuevos recursos capaces de ayudar a reducir costes, mejorar la integración entre los procesos, gestionar y reducir el consumo de energía de los equipos y, más aún, garantizar la seguridad de la planta de producción.
Los robots industriales, desde su creación en la década de los 50, han desempeñado un papel importante en la revolución industrial. Actualmente, con la Industria 4.0 ya parcialmente consolidada, adquieren aún más relevancia para cualquier empresa que quiera seguir siendo competitiva en la era de la fabricación digital. Una investigación del departamento de estudios Statista muestra que la demanda de mercado de la robótica avanzada en la industria en todo el mundo debe alcanzar los 3.700 millones de dólares en 2021.
Aplicación fuera de la planta de producción
Las aplicaciones de estos brazos mecánicos ya son bien conocidas, tales como pintura, soldadura, montaje, manipulación de carga, entre otras. Pero, en tiempos de Internet de las Cosas e Inteligencia Artificial, la tendencia es que estos equipos no estén presentes únicamente en la línea de montaje, sino también fuera de ella.
A medida que la robotización se extiende por los sectores, el mito de que podrían eliminar el trabajo humano se va desmantelando. Al contrario, una investigación de Boston Consulting Group (BCG) estima que el número de empleos generados debido a la automatización debe aumentar un 6 %. En el sector de ingeniería mecánica puede llegar al 10 %, mostrando que se exigirán nuevos puestos y habilidades a los operadores.
Esto se debe a que los robots no fueron diseñados para tomar decisiones por sí solos. Por muy avanzados que puedan llegar a ser, existe una serie de variables que depende de un análisis humano, sin contar que, como cualquier tecnología, puede fallar y, en esos casos, la intervención de un operador es lo que garantizará que la producción no se detenga.
Los robots colaborativos, más conocidos como COBOTS, son un ejemplo de la integración con humanos. Estos modelos fueron precisamente desarrollados para encargarse de actividades más pesadas, repetitivas y peligrosas, mientras que los humanos se dedican a las operaciones más detalladas y motoras. La seguridad, otro punto crítico en las industrias, es una ventaja más indiscutible que ofrecen los robots.
Pero, más allá de los diferentes modelos y capacidades de carga, la robótica avanzada ha aportado funcionalidades y recursos que hacen viable una fábrica integrada, conectada e inteligente, tales como integración con PLCs, conexión con sistemas de visión, comunicación con otras máquinas y simulación en entorno virtual, etapas que definen el siguiente paso de la Industria 4.0, que pasa por la manufactura avanzada hacia fábricas más inteligentes.
A pesar de que todos estos recursos ya están disponibles, un estudio de la Agencia Brasileña de Desarrollo Industrial (ABDI) estima que solo el 2 % de las empresas en Brasil adoptan la manufactura avanzada, mientras que en países como EE. UU., Corea del Sur, Israel y Alemania, este número alcanza el 15 %.
Manufactura Avanzada en Brasil
La razón de la baja participación de Brasil en las tecnologías digitales es una gran paradoja. Si, por un lado, los altos costes de importación encarecen los productos e imposibilitan inversiones por parte de la industria, por otro, una vez implantados, pueden ser los responsables de una drástica reducción de gastos.
Una investigación de McKinsey prevé que la inversión en manufactura avanzada podría reducir, en los próximos ocho años, los costes de mantenimiento de equipos entre un 10 % y un 40 %, recortar el consumo de energía entre un 10 % y un 20 % y aumentar la eficiencia de la mano de obra entre un 10 % y un 25 %.
Si para las grandes industrias el retorno aún no supera la inversión, para las Micro y Pequeñas Industrias (MPIs) puede representar la diferencia entre el cierre de las actividades o la reinvención en un mercado cada vez más competitivo.
La economía del país también se beneficiaría de esta transformación. Otro estudio, de Accenture, proyecta que la adopción de la industria 4.0 en los diversos sectores de la economía podría impactar el PIB brasileño en aproximadamente 39.000 millones de dólares hasta 2030. Uno de los obstáculos, sin embargo, son aún los bajos estímulos económicos y sociales para ampliar esta participación.
La creación del Centro de Estudios e Investigación orientado a la Industria 4.0 (C4IR Brasil), por parte del gobierno, prevista para entrar en operación aún en el primer semestre de este año, es una de las iniciativas que intenta proponer soluciones para estos desafíos, como, por ejemplo, la modernización de las líneas de crédito, acuerdo con el comercio internacional y revisión de normas.
Si todo se concreta, en breve estaremos asistiendo a una evolución de las fábricas industriales automatizadas para convertirse en autónomas.
Acerca de Mitsubishi Electric Corporation
Con 100 años de existencia, Mitsubishi Electric Corporation es reconocida como líder mundial en la fabricación, comercialización y ventas de equipos eléctricos y electrónicos utilizados en Sistemas eléctricos y de energía, Automatización industrial, Sistemas de información y comunicación, Dispositivos electrónicos, Sistemas de transporte y Aparatos domésticos. Con el principio corporativo de contribuir a la creación de una sociedad próspera, la compañía está presente en más de 40 países alrededor del mundo, totalizando más de 140.000 colaboradores. La empresa registró ingresos de 4.462.500 millones de yenes (41.400 millones de dólares*) en el año fiscal finalizado el 31 de marzo de 2020. Para obtener más información, visite: www.MitsubishiElectric.com
* Con un tipo de cambio de 107,70 yenes por dólar estadounidense, el tipo dado por el Mercado de Cambio de Tokio el 11 de mayo de 2020
Acerca de Mitsubishi Electric de Brasil
En el país desde 1975, Mitsubishi Electric de Brasil refleja los valores globales de la compañía, actuando en las áreas de: Automatización Industrial y CNC, Sistemas de Aire Acondicionado, Automatización de Procesos, Equipos Automotrices, Sistemas de Visualización y Sistemas de Transporte.