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La cosecha de 2026 debería ampliar el uso de robots y el mantenimiento inteligente en el agronegocio brasileño

La integración de variadores, sistemas de supervisión e inteligencia artificial en cosechadoras y silos reduce pérdidas, aumenta la eficiencia y refuerza la competitividad del agronegocio brasileño

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La cosecha de 2026 debería marcar un nuevo avance de la tecnología en el campo. Máquinas más inteligentes, sensores y sistemas que predicen fallos antes de que ocurran están siendo cada vez más habituales en las explotaciones brasileñas. La adopción de variadores de frecuencia, controladores programables, sistemas de supervisión (SCADA) y plataformas de monitorización remota ha permitido aumentar la eficiencia productiva, reducir desperdicios y mejorar la fiabilidad de los procesos, en sintonía con los objetivos de sostenibilidad y competitividad global.

La Mitsubishi Electric Brasil, una de las líderes mundiales en tecnología, automatización industrial y soluciones para diversos segmentos, ha ampliado su presencia en el sector agrícola al ofrecer soluciones que modernizan cosechadoras, sistemas de riego y silos de almacenamiento. El objetivo es ayudar a los productores a que sus operaciones sean más eficientes, económicas y sostenibles.

«La automatización en el campo ha dejado de ser una tendencia para convertirse en un diferencial estratégico. Con mantenimiento predictivo y análisis inteligente de datos, conseguimos anticiparnos a los fallos, evitar interrupciones en momentos críticos y preservar la calidad de la producción», afirma Alexandre Serain, gerente de Marketing de Mitsubishi Electric Brasil. «Al integrar la previsibilidad en las máquinas y en los sistemas de supervisión, promovemos mejoras consistentes del rendimiento con un uso más racional de la energía y de los recursos naturales», añade.

En la práctica, los pivotes de riego pasan a funcionar como sistemas que ajustan automáticamente la velocidad y la fuerza de los motores según las necesidades de riego del cultivo. Sensores

instalados en las máquinas monitorizan la temperatura, la vibración y el consumo de energía. Estos datos se analizan mediante sistemas inteligentes que identifican señales de desgaste antes de que se produzca una avería. Esto reduce interrupciones inesperadas y evita pérdidas durante el periodo de cosecha.

La tecnología también avanza en el almacenamiento. En los silos, los sistemas automatizados controlan la ventilación, la temperatura y la humedad para preservar la calidad de los granos. Si algún indicador se sale del patrón ideal, el sistema emite alertas inmediatas. Esto reduce pérdidas, evita el deterioro y garantiza una mayor calidad del producto, especialmente para la exportación.

Otra mejora importante es el ahorro de energía. Los equipos automatizados ajustan el consumo eléctrico según la necesidad real de la operación, evitando desperdicios y reduciendo costes. Este control también facilita la integración con fuentes de energía renovable.

Con la combinación de automatización, sensores e inteligencia artificial, el agronegocio brasileño avanza hacia un modelo más conectado y orientado a los datos. La modernización de las máquinas y de las estructuras de almacenamiento no solo aumenta la productividad, sino que también refuerza la competitividad del país en el mercado global.