Por: Fabiano Lourenço, vicepresidente de Mitsubishi Electric de Brasil
Fabiano Lourenço, vicepresidente de Mitsubishi Electric de BrasilBarueri (SP) – El inicio del último trimestre del año suele ser el periodo para las evaluaciones de desempeño y los planes para el futuro. Tiempo de intentar proyectar lo que vendrá en los próximos ciclos, lo que nunca es tarea fácil. En el ámbito personal, muchas personas recurren a estudios científicos e investigaciones para conseguir algún tipo de control respecto a lo que está por venir. En el mundo corporativo, esto no es diferente; instituciones de renombre y especialistas son responsables de proporcionar alguna idea del entorno que debe encontrarse en los próximos años.
Es innecesario decir que Brasil reserva muchas sorpresas y, frecuentemente, desafía incluso a las mentes más brillantes a entender en qué se basará el crecimiento del país durante los próximos años. De acuerdo con lo que es posible evaluar en el sector industrial, hay razones para creer en una recuperación a medio y largo plazo. Para tener una idea, estudios recientes de la Confederación Nacional de la Industria (CNI) indican que el PIB del sector debe tener una expansión del 0,4 % este año, resultado prácticamente estancado, aunque ya fuera de la recesión.
A pesar de la distancia visible en relación con los índices expresivos de crecimiento de países como China y otros emergentes, es necesario invertir desde ya para capturar el potencial que el mercado brasileño debe presentar en los próximos años. Y, en el escenario actual —en que incluso los tipos de interés bajos están lejos de representar abundancia de crédito— la inversión demanda conocimiento aplicado de lo que realmente puede diferenciar a las compañías líderes del mercado de las demás.
En ese sentido, a pesar de las sorpresas que el futuro reserva, dos puntos merecen destacarse como objetivos certeros de inversión en los próximos diez años: la tecnología y la educación. Hoy, el sector industrial brasileño aún no ha alcanzado la madurez en el uso de soluciones de mayor valor agregado para aumentar la productividad y alcanzar otros beneficios, como mayor acceso a la información y a la seguridad de las fábricas y procesos.
La preocupación por hacer esto realidad existe. Una investigación reciente de KPMG muestra que establecer estándares de manufactura 4.0 es la prioridad del 42,6 % de los ejecutivos del sector en Brasil. Esto significa que los empresarios están en su casi mayoría preocupados por el establecimiento de tecnologías de automatización que agreguen rapidez, seguridad, menores costes y más productividad, aportando mejores resultados.
Evaluar todas las etapas del proceso productivo para identificar errores, corregirlos rápidamente y no repetirlos más son etapas presentes en grandes compañías desde hace al menos ocho años. Sin embargo, la adopción de inversiones en automatización por fábricas de menor tamaño sigue en retraso, principalmente relacionado con el contexto macroeconómico del país.
Otro punto fundamental relacionado con la inversión en tecnología está en la formación de los profesionales. A modo de comparación, los profesionales de países desarrollados ya estudian desde hace treinta años cómo la automatización es esencial para que un país avance en riquezas, productividad, calidad y buena imagen de los productos fabricados en sus países.
Aquí, los profesionales responsables de proyectar, programar, instalar y mantener las tecnologías de automatización, en gran parte aún no han pasado por el estudio de este tipo de recurso y de su altísimo impacto en el proceso productivo. Este es un factor que ciertamente colabora en la resistencia a medir el retorno de la inversión que las tecnologías ciertamente proporcionan.
Estos son algunos de los principales desafíos enfrentados por el sector industrial actualmente. Y, a pesar del difícil camino que sugieren rumbo a la recuperación económica, es importante recordar que las condiciones necesarias para que sean superados ya están presentes en territorio nacional.
Aunque el efecto práctico de estas estrategias pueda sentirse dentro de algún tiempo, es necesario invertir desde ya. Al fin y al cabo, Brasil necesita confianza. Y la confianza se construye poco a poco, con un entorno estable para inversiones, infraestructura para logística y acceso a buenos profesionales. Paso a paso, será posible concretar inversiones y hacer el entorno económico —y, por supuesto, industrial— cada vez más competitivo.
Brasil tiene uno de los mayores potenciales del mundo en crecer y demandar tecnologías de automatización. Para conocer los resultados que el futuro reserva, es necesario comenzar a actuar ahora y con el pensamiento de los próximos 10 años. Estar preparado no es una opción, sino una necesidad.
Acerca de Mitsubishi Electric Corporation
Con casi 100 años de existencia, Mitsubishi Electric Corporation es reconocida como líder mundial en la fabricación, comercialización y ventas de equipos eléctricos y electrónicos utilizados en sistemas eléctricos y de energía, automatización industrial, sistemas de información y comunicación, dispositivos electrónicos, sistemas de transporte y aparatos domésticos. Con el principio corporativo de contribuir a la creación de una sociedad próspera, la compañía está presente en más de 40 países alrededor del mundo, totalizando más de 140.000 colaboradores. La empresa registró ingresos de 4.519,9 mil millones de yenes (40.700 millones de dólares*) en el año fiscal finalizado el 31 de marzo de 2019. Para obtener más información, visite: www.MitsubishiElectric.com
* Con un tipo de cambio de 111 yenes por dólar estadounidense, el tipo dado por el Mercado de Cambio de Tokio el 31 de marzo de 2019
Acerca de Mitsubishi Electric Brasil
Presente en el país desde 1975, Mitsubishi Electric Brasil refleja los valores globales de la compañía, operando en las áreas de: Automatización Industrial y CNC, Sistemas de Aire Acondicionado, Automatización de Procesos, Equipamiento de Automoción, Sistemas de Visualización y Sistemas de Transporte.